“Te juro que lo dije en joda.
Estábamos todos en pedo, tomando sake, celebrando el final de la investigación y,
recontra loco, se me ocurrió proponérselo. Creo que no me había dado cuenta de
lo ido que estaba. Pero ido mal, eh. No noté lo mucho que había invertido en el
proyecto; las horas de programación, los infinitos test de Turing, el cuidado
que le daba al diseño. Ya es tarde. Su locura y las leyes progresistas de este
país se combinaron, y ahora me tengo que poner un traje y fingir que estoy
feliz por la… pareja. ¿La ex mujer? Chocha, le importa un carajo. Menos
personas con quien dividir la herencia de este enfermo. Ahí salen, prepará el
arroz. ¡Vivan los novios!”
jueves, 19 de octubre de 2017
miércoles, 11 de octubre de 2017
H.D.M.P.
Septiembre de 2017
Estimados turistas,
Estoy al tanto de lo divertidas que pueden ser las seudo-noticias en las que se enumera, con una mezcla de sorna e incredulidad, las poblaciones de nombres insólitos y, a veces, hasta soeces, pero, como parte de esta maravillosa población que habito y tengo el honor de gobernar, puedo ver y sentir que los chistes sólo son graciosos cuando uno no es el destinatario.
Manga de Tarados es un pueblo próspero, orgulloso y trabajador, y en ningún sentido semejante a su anticuada y engañosa nominación.
martes, 8 de agosto de 2017
El desenlace del dinosaurio
Con esa media sonrisa que portamos los arrobados, miro fijo al amor de mi vida mientras recorro el mundo y me lleno de experiencias. Me es difícil ser más feliz que con ella. Recorro sus rincones más prohibidos en la soledad del hogar. Siempre abierta, lista a responder al roce de mis dedos. Aprendo, río, jamás deja de sorprenderme.
De repente, le consulto algo y se queda helada. Vuelvo a preguntar, no responde. El nudo que se empieza formar en mi estómago es aviso de lo inminente.
El dinosaurio.
Ese reptil infame de 8 bits, que aparece y anuncia mi terror máximo:
Me quedé sin internet.
De repente, le consulto algo y se queda helada. Vuelvo a preguntar, no responde. El nudo que se empieza formar en mi estómago es aviso de lo inminente.
El dinosaurio.
Ese reptil infame de 8 bits, que aparece y anuncia mi terror máximo:
Me quedé sin internet.
martes, 7 de febrero de 2017
¡2245 en papel!
Gente,
Junté algunos de mis cuentos más cortos y me propuse empezar a mostrarlos, porque si bien escribir es un hobby solitario, está bueno que amigos, parientes, conocidos o, simplemente, gente que disfrute leer, den un vistazo a lo que hacés.
Así que acá está: El perro del 2245, versión papel.

Algún día publicaré mi libro de relatos largos y trabajados, pero, mientras tanto, esta es una pequeña muestra de lo que sucede en mi mente. En la parte agradable, al menos.
El que quiera una copia sólo tiene que pedirla. La idea original era mandarlo por correo, pero la editorial (o sea mi bolsillo) no estuvo muy de acuerdo. Así que no queda otra que ir coordinando un encuentro/entrega.
¡Saludos a todos!
martes, 8 de noviembre de 2016
Un sueño
Soñó que su padre moriría al día siguiente.
Preocupado, se apresuró en llegar hasta el hogar paterno. Amanecía cuando se presentó ante el lecho de su antepasado, donde le dijo que siempre lo había amado. La alegría de la confesión ablandó el corazón del anciano y lo paró para siempre.
El resto de su vida se preguntó quién le había mandado ese sueño.
Preocupado, se apresuró en llegar hasta el hogar paterno. Amanecía cuando se presentó ante el lecho de su antepasado, donde le dijo que siempre lo había amado. La alegría de la confesión ablandó el corazón del anciano y lo paró para siempre.
El resto de su vida se preguntó quién le había mandado ese sueño.
martes, 27 de octubre de 2015
FURGONIA, un aguafuerte bonaerense
Las
paredes entramadas y el techo de tejas de las boleterías, en armonía con el
aire fresco del bosque de eucaliptos que bordeaba el lugar, me transportaban cada
mañana a una idílica estación de tren en la campiña europea. Al menos hasta que
la voz en el crepitante altoparlante, anunciando la habitual demora, me devolvía
a la realidad de un cachetazo. Demora se traducía en presentismo en juego, que
a su vez significaba viajar sí o sí en el próximo tren. Llegase como llegase.
El
tren arribaba a Santos Lugares como una dama llega a una fiesta: tarde e
indiferente de lo que sucede a su alrededor. Se detenía con displicencia,
echando una mezcla de queja y bufido; y ahí me encontraba la mayoría de las
mañanas: frente a un monstruo artrítico, sin lugar para un alfiler y atestado
de seres macerando fastidio. En esas jornadas uno arriesgaba la vida: ya sea
viajando en los estribos de un vagón destartalado, sobre vías viejas y poco
confiables, o expuesto a que un pasajero con un día complicado por delante te
saque la cabeza de un mordisco. Eran momentos difíciles, pero los aventureros y
sabios teníamos un pequeño secreto.
En
los extremos de la formación, se encontraba un lugar donde el resto del tren no
existía; un espacio con sus propios personajes, costumbres y reglas…
Furgonia.
viernes, 9 de octubre de 2015
El ruego
Estimado
señor,
Permítame
recuperar mi vida, no merezco tal castigo.
Desde que recibí su carta vivo en
estado de alteración. Ese día, aun perturbado por los dilemas que me alejaron
de su hermana, leía poesía sobre temblorosos delirios a causa de amores
perdidos, cuando escuché el golpe en la puerta. Abrí y no encontré a nadie más
que a la desgracia, que entró junto con el sobre que encontré en el suelo. Al
leer las últimas líneas, esas donde usted se situaba fuera de mi hogar,
dispuesto a llevar a cabo su implacable venganza, corrí a la ventana, pero no
pude ver más que mi rosado reflejo en el vidrio. No fue sino hasta después de sendas tazas de
té de tilo y, lo admito, algunos calmantes, que logré tranquilizarme y sospechar
que sólo había sido una treta para amedrentarme.
Supuse que el tema quedaría ahí, en
un merecido susto, pero en ese momento comenzó su acoso; el más aterrador de
todos: el invisible. Un acecho en el que jamás pude verlo.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)